Las agujas siguen en sincronía y el agua en las calles no vuelve a subir. Baja pero no sube, se seca pero permanece en el aire, al acecho por si alguien tan tonto pasara caminando y respirase de aquel rocío momentáneamente placentero. Ni en mi propio lugar encuentro un refugio donde despejarme de aquel atroz mundo allí afuera. Relampaguea en la ciudad y dentro de mí el ruido retumba con una tonalidad a culpa. Jugarme las cartas que se me pegan... Nunca...¿? Revolotean en mi cabeza y sólo yo soy testigo de semejante certeza. Tal vez por miedo al rechazo o a entrar en el catálogo de los "Aquí no pertenezco!".
Y aún así temo la llegada de ese día, el amanecer me contará al oído y con tiempo para que sienta "sí! es hoy! salí, volá, disfrutá, cantale al mundo que hoy ni un mar de dolores te podrá derrumbar, porque ya te encargaste de vos mismo derrumbar un pesar aún mayor al de la sociedad".
Hoy cortito, lo necesitaba.
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1 comentario:
Siempre un placer leerte, espero no sea mucha molestia indicarte que fuiste algo así como un empujón, a desahogarme letra por letra... casi a desletrarme. Con esto quiero decir casi copiarte jeje. Si no te quito mucho tiempo, me encantaría que visitases mi "blog".
Hasta luego
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