Todo llega a un equilibrio.
Pese a la gran desestabilidad de la vida siempre se encuentra el rumbo hasta el balance, en la mayoria de los casos, por no decir en todos.
Es necesario que haya una proporción entre los períodos de goce extremo y no tan extremo y entre aquellos en los que querés desaparecer. Para no malacostumbrarnos. El balance es la clave de todo. El exceso nos nubla la vista y nos hace descarrilarnos y hasta a veces nos es imposible retomar.
Yo espero ese momento de estabilidad, hoy más que nunca.
Llega, llega, llega.
sábado, 11 de octubre de 2008
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